Escudo de Santo Entierro

Santo Entierro de Cristo y María Santísima de las Angustias

Trono iluminado del Santo Entierro en la noche de Campillos

La hermandad

En la noche del Viernes Santo llega el turno del Santo Entierro de Cristo y María Santísima de las Angustias, imágenes a las que se rinde luto en riguroso silencio y oscuridad durante su salida. Son la voz del capataz y los pasos de los portadores los que rompen el silencio sepulcral al pronunciar estas poéticas palabras que son clamadas por los hombres de trono:

Capataz: «Santo Entierro de Cristo, cuatro ángeles de misterio te llevan a la sepultura con el sollozo de una madre llena de amargura. ¿Dónde va el Santo Entierro de Cristo?»
Portadores: «¡Al cielo!»
Capataz: «¡Pues al cielo vamos con Dios!»

La X Bandera del Tercio Alejandro Farnesio IV de la Legión, hermanos honorarios perpetuos de la hermandad, escoltan cada noche del Viernes Santo campillero la imagen de Cristo yacente.

Noche del Viernes Santo

Recorrido

Consulta las calles en el listado del itinerario.

Salida
21:30
Recogida
02:30
Sede
C/ San Sebastián, 16
Acompañamiento
C/ Alta, 37 · 20:30
Bandas
Banda de CCyTT Coronación (Campillos), Tercio Alejandro Farnesio IV de la Legión Española y B.M. Maestro Leyva (Granada)

Itinerario oficial

  1. Casa-Hermandad
  2. San Sebastián
  3. Plaza de España
  4. Real
  5. Vallejos
  6. Alta
  7. Plaza Cruz Blanca
  8. Molinos
  9. San Sebastián
  10. Casa-Hermandad

Sagrados titulares

Trono iluminado del Santo Entierro en la noche de Campillos

Santo Entierro de Cristo

Representa el momento de la muerte de Nuestro Señor Jesucristo. Esta imagen salió de las manos del imaginero malagueño D. Francisco Palma Burgos, está firmada su autoría sobre el hombro izquierdo y datado en Madrid en la fecha de 1948. Se trata de un Cristo Yacente cubierto con paño de pureza, de tamaño natural y gran naturalidad en el tratamiento de la anatomía, redondeada y carnosa, sin interés por resaltar las heridas de la pasión, quizás por inspiración en el clasicismo positivista del siglo XIX.

Su rostro representa el de un hombre joven de bellas facciones, afiladas por el rictus de la expiración, boca entreabierta como única muestra del dolor sufrido y ojos que parecen que se acaban de cerrar y que relajan su expresión. La gubia del autor se detiene para tratar con más detalle el cabello y las manos. La policromía en tonos ocres refuerza el suave naturalismo de la talla. Su estremecedora belleza recuerda el sentido de su muerte y resurrección.

Nuestra Señora de las Angustias bajo palio

Mª Stma. de las Angustias

Imagen ideada por su escultor para dos iconografías diferentes, como imagen de candelero que representa a la Virgen María en su soledad ante la Cruz en el momento justo de haber perdido a su Hijo; y como la Virgen al pie de la Cruz sosteniendo en su regazo el cuerpo inerte de Cristo. Iconográficamente se podría relacionar con las de la escuela barroca granadina, por su expresión de dolor contenido y la ausencia de teatralidad en los rasgos de su rostro.

Las manos de María Santísima de las Angustias, en el pecho, hacen que la composición sea cerrada, como símbolo de recogimiento, de dolor contenido. Sólo se abre con el sentido ascendente de la mirada y la ligera inclinación de la cabeza hacia atrás, con la que nuestra Sagrada Titular Mariana parece buscar en el cielo una respuesta al porqué de haber perdido a su Hijo, algo que le haga reconfortar su dolor, lo que la hace, si cabe, más bella y conmovedora, sin dramatismo, con tan sólo cinco lágrimas que representan la «quinta Angustia» de María.

Desde el mes de septiembre, fecha en la que la Archicofradía celebra un Solemne Quinario en Honor y Gloria a María Santísima de las Angustias, hasta el inicio de la Cuaresma, nuestra Sagrada Titular aparece en el camarín de nuestra sede canónica, sosteniendo a su Hijo sobre su regazo. Ésta es una imagen de talla completa y con paño de pureza escultórico. Su tamaño no es grande, para mantener la proporción física con la Virgen. Aparece con la cabeza sobre su hombro izquierdo y su expresión es de dolor, sin desgarro.

La Imagen Sagrada de Nuestra Señora de las Angustias, así como la de su Hijo sobre sus brazos, es autoría del imaginero malagueño afincado en Granada D. José Navas Parejo, datada en el año 1937.

María Santísima de las Angustias en su trono, de noche, rodeada de sus hermanos, en una fotografía antigua.
María Santísima de las Angustias, en una fotografía antigua.

Historia de la hermandad

La primera acta que se conserva data exactamente del día 4 de Abril de 1.648, en dicha acta se puede leer que el Licenciado D. Benito Busan de Somoza, Consultor del Santo Oficio, y visitador General del Arzobispado de Sevilla, se persona en la Villa de la Puebla de Campillos para que la Hermandad de «Nuestra Señora de las Angustias» le rinda las cuentas del año anterior (1.647). En ese momento el Mayordomo era D. Francisco de Rúa Menaute.

Mujeres de mantilla con velas ante el trono del Santo Entierro, de noche, en 1971.
Mantillas del Santo Entierro en 1971.

En estas fecha solo se nombra a la Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias, fue el día 31 de marzo de 1.675, fecha en que se fusionan las dos advocaciones, pasando a denominarse Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias y Santo Entierro de Cristo.

El hábito procesional

Penitentes de la sección del Señor

Túnica de sarga negra con abotonadura desde el cuello hasta los pies. Capa y antifaz de raso negro sobre capirote cónico de un metro de altura. Con fajín de terciopelo negro bordado con hilo de oro, escapulario bordado en oro sobre terciopelo negro con los atributos del martirio que conforman la cartela diestra del escudo de la Archicofradía.

Irán provistos de calzado, calcetines y guantes de color negro, portando cirio de color rojo al cuadril o bandera de la Archicofradía.

Penitentes de la sección de la Virgen

Túnica de sarga negra con abotonadura desde el cuello hasta los pies. Capa y antifaz de raso negro sobre capirote cónico de un metro de altura. Con fajín de terciopelo negro bordado con hilo de oro, escapulario bordado en oro sobre terciopelo negro con el anagrama simbólico de Ave María que conforma la cartela siniestra del escudo de la Archicofradía.

Irán provistos de calzado, calcetines y guantes de color negro, portando cirio de color rojo al cuadril o bandera de la Archicofradía.

Hábito de sayón

Los sayones visten túnica de sarga negra con abotonadura desde el cuello hasta los pies, fajín de terciopelo negro bordado con hilo de oro con el emblema de la Archicofradía y en el lado izquierdo del pecho cartela diestra del escudo de la Archicofradía para los sayones del trono del Señor y, cartela siniestra en el caso de ser de Nuestra Señora de las Angustias, prohibiéndose expresamente lucir cualquier otro distintivo ajeno al atuendo descrito en esta regla.

Llevarán calzado, calcetines y guantes de color negro.